“La agresión más básica hacia nosotros mismos, el daño más importante que podemos hacernos, consiste en mantenernos en la ignorancia al no tener el coraje de mirarnos a nosotros mismos con honestidad y amabilidad”- Pema Chödrön.

Inspirándome en esa frase os invito, me invito a dejar entrar a esa bondad o amabilidad básica hacia nosotros mismos, haciendo una tregua en la batalla interna.
Esta es una capacidad que es especialmente importante recordar y practicar cuando nos enfrentamos con los aspectos más difíciles de nuestra vida, aquellos aspectos que nos dan vergüenza, miedo, rabia y culpa; cuando nos sentimos perdedores, cuando estamos completamente desorientados o cuando despertamos en medio de la noche con temor a enfrentar la vida.
Si huimos de nuestra propia experiencia y evitamos el dolor, no sólo no entraremos en contacto con la vida sino que también gastaremos toda nuestra energía y recursos en esa evitación.
El amor es lo que permite trascender la evitación y cuando optamos por dejar de evitar es cuando podemos entrar realmente en la vida.
Este gesto simple (aunque no necesariamente fácil) de observar compasivamente una y otra vez la propia experiencia sin juzgarla como buena o mala, nos permite ir abriendo poco a poco nuestro corazón hacia nosotros mismos y hacia los demás.
