
Todos necesitamos conectarnos a los demás, pero este contacto saludable pasa a ser dependencia enfermiza cuando buscamos que los demás satisfagan aquellas necesidades emocionales que sólo podemos satisfacer nosotros mismos.
Cuanto menos afecto y aceptación recibimos de pequeños, más esa desprotección nos hará situarnos de adultos en la posición de “mendigos emocionales”, demandando de los demás lo que no sabemos cómo darnos a nosotros mismos.
Cuando necesitamos a los demás para sentirnos valiosos, cuando necesitamos que los demás nos hagan felices, cuando necesitamos que nos llenen nuestro vacío o nos hagan sentirnos especiales, somos demasiado dependientes.
Todas estas necesidades deben ser, en primera instancia, auto satisfechas.
La verdadera fuente para sentirnos valiosos, dignos de amor y seguros es la conexión con nuestra propia esencia. Partiendo de esa base, lo siguiente es volcarnos a atender nuestro crecimiento personal a través de una terapia o por cualquier otra vía.
Fuente: http://lamenteesmaravillosa.com/
